Reconozco que miro con mucho interés todo lo que publica Victor Manibo, que me fascinó con The Sleepless y me decepcionó con Escape Velocity. Con The Villa, Once Beloved cambia de tercio de manera radical para ofrecernos una novela gótica de horror con mensaje anticolonialista. A pesar de algunas reticencias por mi parte, creo que nos ofrece una obra más redonda que Escape Velocity, pero que cae en algunos tópicos bastante manidos.
Lo primero que llama la atención es la ambientación filipina del libro, como lectora española. Quizá estamos más acostumbrados a leer historias de la colonización de Sudamérica, pero la impronta que la cultura española dejó en Filipinas también es muy importante y menos reconocida. De hecho, la novela tiene muy en cuenta el cristianismo, tiene lugar en Semana Santa y los ritos a los que hace mención Manibo no me son para nada extraños (las novenas, por ejemplo). Además, la historia de Ferdinand e Imelda Marcos es muy famosa por aquí, recuerdo ver reportajes sobre su estilo de vida en revistas de papel couché. Con todo esto quiero decir que a pesar de echar mano de mitología local para la particular maldición de la familia Sepúlveda, el entorno y la construcción de mundo es tremendamente familiar.
La narradora de la novela es Sophie, una estadounidense adoptada de origen filipino pareja de Adrian, uno de los nietos de la riquísima familia Sepúlveda, afincada en EE.UU. pero con sus negocios radicados en Filipinas. Hay más puntos de vista pero el suyo es el principal. Toda la familia ha de volver al archipiélago por la muerte inesperada del patriarca. Y ahí es donde empieza a desvelarse el origen de la riqueza de la familia, basado en la explotación de los nativos (oh, sorpresa) y los terribles actos que llevaron a cabo para afianzarse en el poder, sin ir más lejos su alianza con los Marcos.
En este aspecto, la novela es muy convencional, se ve venir desde muy lejos que esto va a acabar como el rosario de la Aurora. El aislamiento de Villa Sepúlveda, las tensiones incipientes en las relaciones familiares, los secretos ocultos entre ellos… son el perfecto caldo de cultivo para la violencia y la venganza.
El libro tiene escenas muy sangrientas y crueles, pero creo que el autor no se regodea en ningún momento en ellas, al menos a mí no me lo ha parecido. No sé cuál es el castigo justo para el mal infligido a lo largo de los años, pero la novela se centra más en las causas de la maldición y en la historia intrafamiliar que en el desenlace, cruento como es.
En definitiva se trata de una novela que trabaja muy bien la atmósfera agobiante de un pasaje remoto en el que se van acumulando la tensión y las revelaciones hasta llegar a un clímax final liberador.




