Tras el éxito de How to Lose a Goblin in Ten Days, Orbit sigue apostando por Jessie Sylva, que nos ofrece ahora My Big Fat Halfling Wedding, con una fecha esperada de publicación de enero de 2028. No se ha hecho pública la sinopsis, pero con ese nombre se puede esperar que siga la línea de su anterior novela.
Artificial Wisdom
Artificial Wisdom es uno de esos libros que ha tenido un renacimiento cuando una editorial puso sus ojos sobre un autor autopublicado, como sucedió con Becky Chambers o Josiah Bancroft. En este caso, la obra de Thomas R. Weaver vivió una segunda juventud de la mano de Del Rey y Random House. Esto normalmente quiere decir que el libro es bastante adictivo ya que ha conseguido sobresalir entre las muchas obras autopublicadas que inundan el mercado.
Artificial Wisdom es una obra de ciencia ficción que mezcla especulación, thriller político y cambio climático para dar lugar a un cóctel tremendamente apetecible. El protagonista de la novela es Marcus Tully, un periodista de investigación obsesionado por la muerte hace 10 años de su mujer y de su hija nonata durante una ola de calor con extrema humedad en los Emiratos Árabes. Si bien todas sus publicaciones no van en ese sentido, no es menos cierto que muchas de sus investigaciones versan sobre el cambio climático y su relación con la política. El momento temporal en el que se sitúa la obra no podría ser más relevante, ya que se está llevando a cabo la elección de la figura del Protector, un cargo supranacional que deberá guiar los pasos de la humanidad de manera férrea para encauzar la supervivencia de la especie frente a los desastres ecológicos que asolan el mundo. Y uno de los candidatos es una inteligencia artificial. El debate está servido y la obra no puede ser de más relevancia en el momento actual.
En ocasiones sucede que la parte de thriller de las novelas se come a la ciencia ficción, que acaba sirviendo como decorado para dar un poco de pátina metálica a un mundo perfectamente extrapolable de nuestra actualidad. Sin embargo, Weaver no opta por el camino fácil y decide dotar de la misma importancia a la acción y a la especulación, y no puedo más que aplaudirle por su decisión, que nos brinda una lectura apasionante a la vez que nos ofrece material para la reflexión. Además, la labor periodística del protagonista deviene en una investigación de asesinato que tiene por escenario una isla flotante de multimillonarios que se conforman con beber champán mientras el mundo arde, con lo que se añade un importante componente de crítica social que es el último elemento que le podía falta a la obra para tenerme absorbida por completo.
El desfile de personajes variopintos de los que hace uso el autor para exponer los distintos puntos de vista en un debate repleto de matices y tonos grises es cuando menos curioso. Desde la genio de la programación eclipsada por su hermana que cae en el consumo de sustancias al veterano de guerra rescatado de la calle por un volunto del protagonista, son personajes carismáticos aunque un tanto llevados al extremo para satisfacer las necesidades del autor. Como conjunto, funcionan en una situación de crisis tan relevante como la que teje Weaver (guiño guiño, codazo codazo) pero en otro contexto sin duda serían tildados de histriónicos.
Solo le veo dos problemas a Artificial Wisdom: que es bastante previsible en la mayoría de sus conclusiones, algo quizá derivado de haber leído mucho, y que acaba con un cliffhanger que lo deja todo supeditado a la siguiente novela.
Orbit publicará Sleeping Beasts
Orbit ha adquirido los derechos de publicación de Sleeping Beasts, la primera novela de Sophia Zhao, una obra de horror sobrenatural con raíces en el folklore chino y referencias a la violencia colonial.
Esta es la sinopsis:
Nicky thinks she might be a bad person; others would call her a con artist. The only thing she’s sure of is that she’s always hungered for a life she could never have.
So when the opportunity arises to become a live-in tutor for six-year-old Caleb Bell, the adopted Chinese son of a wealthy white couple, Nicky doesn’t hesitate—even though she doesn’t speak a lick of Mandarin herself.
The Bells welcome Nicky into their Connecticut summer home, a lavish, vine-entombed manor filled with ancient ink paintings and relics from the Far East. When Nicky sees the Bells’ trove of Chinese art, she sets her sights on a much larger prize than tuition fees, and convinces herself she’s reclaiming stolen cultural treasure, not just committing petty theft.
But Nicky might not be the only predator in the house. At night, the manor’s byzantine hallways lead her astray. Strange visions plague her waking hours. The local townspeople look past her as if she’s already a ghost, even as the eyes of the Bell patriarch devour her every move.
Nicky realizes that quitting might not be as simple as waltzing out the front door. If she has any hope of escaping the bonds of her employment, she’ll have to confront the wretched legacy of her host family, and the trauma of her own shrouded past….
La traducción:
Nicky cree que podría ser mala persona; otros la llamarían estafadora. De lo único que está segura es de que siempre ha anhelado una vida que jamás podría tener.
Así que, cuando surge la oportunidad de ser tutora interna de Caleb Bell, un niño chino de seis años adoptado por una adinerada pareja blanca, Nicky no lo duda, a pesar de que ella misma no habla ni una palabra de mandarín.
Los Bell reciben a Nicky en su casa de verano en Connecticut, una lujosa mansión cubierta de enredaderas, repleta de antiguas pinturas a tinta y reliquias del Lejano Oriente. Al ver el tesoro de arte chino de los Bell, Nicky pone sus ojos en un premio mucho mayor que el pago de la tutoría y se convence de que está recuperando un tesoro cultural robado, no solo cometiendo un hurto menor.
Pero Nicky podría no ser la única depredadora en la casa. Por la noche, los laberínticos pasillos de la mansión la desorientan. Extrañas visiones la atormentan durante sus horas de vigilia. Los habitantes del pueblo la ignoran como si fuera un fantasma, mientras que la mirada del patriarca Bell escruta cada uno de sus movimientos.
Nicky se da cuenta de que renunciar no será tan sencillo como salir por la puerta principal. Si quiere liberarse de las ataduras de su trabajo, tendrá que enfrentarse al nefasto legado de su familia de acogida y al trauma de su propio pasado oculto…
The Felicity Complex
Aunque mi primera experiencia con August Clarke como autor no fue muy positiva, decidí darle otra oportunidad con The Felicity Complex, una novela mucho más simple y directa que la anterior, con una ironía que roza lo grotesco y una ambientación muy conseguida, insistiendo en la crítica social que parece caracterizar su obra.
Las protagonistas de The Felicity Complex son seres creados para servir de cualquier manera necesaria en un refugio nuclear destinados a asilar a los americanos de bien que puedan sufrir un ataque comunista. Suena bastante poco sutil y es que el libro se basa principalmente en la hipérbole para criticar el sexismo de la sociedad humana, dándole voz al ser extraño que se enfrenta al humano, quizá inconscientemente.
Clarke utiliza la sátira y las situaciones absurdas llevadas al límite mezcladas con bastante sangre para exponer a la vista de todos la cosificación del ser humano, cuando deja de ser persona para convertirse en un simple objeto de exhibición o de uso y disfrute. ¿Es un libro divertido? A mí al menos no me hizo reír, pero las situaciones estaban tan forzadas que entiendo que pueda funcionar como humorístico para un determinado público.
El uso de dos líneas temporales a lo largo de la narración de la novela es la solución más lógica para situar al lector en el mundo en el que se originó el conflicto y a la vez ver cómo se desarrolla el componente dramático a lo largo del tiempo. El concepto de materia prima es científicamente absurdo, pero extrañamente aceptable si el objetivo era aleccionar al lector sobre los usos mercantiles de la ciencia.
La narración del audiolibro de Taylor Meskimen me parece perfectamente acompasada con lo pasado de vueltas que está el argumento. En definitiva estamos ante una obra que me cuesta recomendar pero que no me arrepiento de haber leído.
MAYA: Seed Takes Root
La ciencia ficción con raíces en culturas no occidentales me resulta fascinante, en parte por el sentido de maravilla que desprende y en parte por la capacidad de sorprenderme que tiene, partiendo de la base de mi desconocimiento de temas que pueden ser consuetudinarios para un lector que conozca los entresijos del folklore en que se basa. Es por esto que afronté la lectura (audición en este caso) de MAYA: Seed Takes Root con una mezcla de interés y respeto. Me he encontrado con un libro muy complejo, más dedicado a la construcción de mundo que al desarrollo de una novela al uso, que mezcla filosofía con especulación y que sinceramente no estoy segura de haber comprendido al 100%, pero que he disfrutado enormemente.
En primer lugar, una referencia obligada a la exquisita locución de Hugo Weaving, que desarrolla una labor maravillosa con una obra que no ha debido ser fácil de adaptar. Hace unas semanas recomendé a mi amiga Pilar un audiolibro en español en parte por la propia obra, pero principalmente por los dos extraordinarios narradores que la relatan. Pues no dudaría en hacer lo mismo con el trabajo de Weaving a un usuario de audiolibros en inglés. Simplemente espectacular.
La imaginación de la que hacen gala los autores Anand Gandhi y Zain Memon es apabullante. Lo mismo hablan de nuevas especies que plantean toda una sociedad que se conecta diariamente al bosque viviente que es la red neuronal que une todo el planeta. Es fascinante cómo en cada página se fusiona filosofía y especulación con algo de crítica social. Cuando se tiene disponible toda la información del mundo, ¿es posible discernir cuál será el futuro? Pues esta es quizá la pregunta sobre la que gira toda la novela, el control de la sociedad y cómo conseguir escapar del ojo que todo lo ve, en una analogía muy válida sobre nuestra vida actual, si bien no demasiado sutil.
El libro incita al lector a dejarse llevar cuando encuentre palabras desconocidas, ya que supuestamente se irán desvelando los significados conforme vaya avanzando la lectura. No puedo negar que esto ocurra así, porque algunos términos si los he acabado comprendiendo, pero creo que hay varios niveles de complejidad en la lectura y quizá no he sido capaz de alcanzarlos todos, pero esto es una deficiencia por mi parte, no de la novela. Me gustaría comentarla con alguien que la haya leído también para saber si este sentimiento es generalizado o solo me pertenece a mí.
MAYA: Seed Takes Root es un libro muy ambicioso que sienta las bases para todo un universo en el que estaré más que dispuesta a sumergirme si consigue mantener el nivel que se ha mostrado en esta primera entrega.
Premios Manly Wade Wellman 2026
La North Carolina Speculative Fiction Foundation (NCSFF) ha anunciado el ganador de los premios Manly Wade Wellman de este año.
Transmentation: Transience, Darkly Lem (Blackstone)
Los finalistas fueron:
- The Unseen, Ania Ahlborn (Gallery)
- Last Chance Live!, Helena Haywoode Henry (Nancy Paulsen)
- Infinite Archive, Mur Lafferty (Ace)
- The Coming Dark, D.J. Molles (Autopublicado)
- Labyrinth, A.G. Riddle (Head of Zeus/AdAstra)
- Shadows Upon Time, Christopher Ruocchio (DAW)
- Children of Solitude, Michael G. Williams (Gold Dust)
- Closing Time at the Sunny-Side-Up, David Niall Wilson (Shotgun Honey)
- Fallen City, Adrienne Young (Saturday)
The Deep and the Drowned
The Deep and the Drowned es el inicio de una nueva trilogía fantástica de Ian Green, el autor de Extremophile, en la que aprovecha para volver a Morost, escenario de su debut con The Gauntlet and the Fist Beneath.
Aunque tiene escenarios en tierra firme, es una novela principalmente marítima, ya que la construcción de mundo gira en torno a los archipiélagos en los que se han aposentado los humanos y las demás razas que existen también en este mundo secundario. Killian es el protagonista de The Deep and the Drowned y toda la novela gira a su alrededor. Es un personaje complejo y profundamente contradictorio, con un alma oscura que solo podemos entrever en ocasiones, sobre todo cuanto tenemos atisbos de su convulso pasado. Estamos ante una obra oscura y pesimista, un ejemplar perfecto de grimdark que parece que se regodea en las miserias, sean humanas o no. Como capitán de un barco profundamente endeudado, descendiente de una raza en desaparición, el futuro no es para nada prometedor. Pero aún así sigue luchando, con esa entereza que saca las fuerzas no se sabe muy bien de dónde, casi más por tenacidad y cabezonería que por esperanza.
El elenco de personajes que le acompaña también es interesante, aunque creo que me ha llamado más la atención el sistema mágico y sobre todo las distintas culturas que iremos viendo en el periplo de su navío. No es menos cierto que Green guarda muy bien sus cartas y el libro acaba sabiendo a entrante para la verdadera historia que suponemos que se desarrollará en las siguientes entregas, así que aunque el libro se sostiene por sí mismo, no es menos cierto que tras leerlo queda la sensación de que podría haber tenido más enjundia. Es difícil medir esto sin haber leído las siguientes entregas, claro. Se han plantado las semillas para muchos misterios y no sabemos cuáles fructificarán y cuáles pasarán al olvido.
El ritmo de la historia es implacable, como constantes son las olas del mar en que se desarrolla. Esto es un punto a favor del autor, que nunca cae en la calma chicha de escenas menos tensas para dar al relato profundidad, ni siquiera en los flashbacks.
En definitiva nos encontramos ante un buen comienzo de saga, que deja con ganas de leer más para saber si el autor es capaz de cumplir con todo lo que promete.
2150 A.D.
Leer 2150 A.D. era una apuesta que podía salir muy mal o muy bien, no creo que hubiera posibilidad de un término medio con una obra publicada originalmente en los setenta rescatada por sus «semejanzas» con la situación actual. Puedo entender el éxito de Thea Alexander en su momento, pero ahora mismo creo que se trata de una obra fuera de su tiempo.
Para empezar, resulta complicado adscribirla a la ciencia ficción cuando el medio utilizado para llegar al futuro y vivirlo es la proyección astral durante los sueños. Me ha recordado, para mal, a L. Ron Hubbard. Salvando este escollo, que ya digo que para mí es bastante complicado, nos encontramos con una especulación más bien filosófica que una extrapolación científica de un posible futuro. Y aquí es donde el entramado lógico del libro hace aguas. En la sociedad utópica del 2150, hay un grupo de privilegiados que viven en el «macromundo» donde no hay escasez, no hay miedo, solo estabilidad y comprensión. Un destino al que todos podríamos aspirar, pero que no es para nada creíble y que no explica el proceso que se sigue para alcanzar esta nirvana espiritual de una manera verosímil. Además, en el mismo tiempo, conviven con otra sociedad parecida a la actual pero retorcida y enquistada, que pretende servir como contraste con la utopía alcanzada, pero que como comparación es demasiado basta y poco refinada, como intentar llevar a cabo una incisión quirúrgica con una espada flamígera oxidada.
El protagonista es un veterano del Vietnam que perdió una pierna en el conflicto, pero que cuando llega al 2150 se encarna en un cuerpo perfecto. Quizá esperaba algo de crítica antibélica, pero el libro no va por esos derroteros, o más bien va por la crítica al individualismo y la violencia en general, no centrada en ningún enfrentamiento específico.
La labor de Vas Eli como narrador del audiolibro me ha parecido correcta, pero es que el texto de partida no acompaña para una interpretación más inspirada. Mucho diálogo y mucha disquisición filosófica, pero poco interés ha despertado en mí esta obra.
Detalles sobre la edición especial de Scion de The Broken Binding
Me fascinan las ediciones especiales que se está marcando The Broken Binding de libros de género, la última de la que han sacado detalles es Scion, de James Islington, que ya tenía bastante hype de por sí. Pero es que mirad qué ilustraciones de Yuxing Zhang:
The Infinite State
Richard Swam es un escritor al que hasta ahora solo había leído en fantasía y si bien su obra es pausada y reflexiva, no deja de ser atractiva. No tengo muy claro qué esperaba encontrarme con esta novela de ciencia ficción, pero lo cierto es que no me ha convencido en absoluto.
El estado al que se refiere el título es un gobierno totalitario interestelar que tiene subyugados a sus súbditos bajo un puño de hierro que ni siquiera hace uso del guante de seda para disimular. Las purgas son constantes y los ciudadanos viven inmersos en un estado de paranoia sin fin, sirviendo como ejemplo las listas de comidas permitidas semanales a las que se hacen referencia varias veces en el manuscrito. Swam podría utilizar este escenario para una crítica social incisiva, pero la verdad es que se queda en un ejercicio romo y poco sutil, con la delicadeza de una patada en los riñones con unas botas de puntera reforzada.
Los distintos puntos de vista que conforman la obra tienen un marcado contraste, pero no acaban de fundirse en un todo apetecible. Por un lado tenemos a una viuda de un importante miembro del partido único que recibe tanto dinero en herencia que no sabe qué hacer con él, por otro a un amargado inspector de las fuerzas de seguridad rebajado de nivel por polémicas anteriores que vive en el fondo de una botella y un piloto de carreras extranjero de algo parecido a la Fórmula 1. Esta variopinta amalgama de personajes destinados a encontrarse fracasan en todo momento al intentar despertar nuestra empatía (reconozco que el inspector sale mejor parado en esta comparación que los otros dos) pero es que además sus acciones transitan la fina línea entre la inocencia y la estupidez supina, decantándose en ocasiones por esta última.
Las intrigas políticas son el combustible del que se nutre la historia, donde seremos testigos ante todo de las luchas intestinas entre los distintos estamentos de poder. Las vidas humanas importan menos que las monedas que se apuestan en partidas de póker y hay tramas y subtramas para que los implicados consigan sus objetivos. Y, sin embargo, en ningún momento llegan a ser inmersivas, sabes que está pasando algo entre bambalinas pero te importan entre poco y nada.
El ritmo es también muy pausado, quizá debido al intento del autor de transmitir la sensación de estancamiento en una sociedad tan estratificada como la que nos presenta. Aunque intenta imbuir acción en el último tercio del libro, es demasiado tarde como para que remonte el vuelo. La novela ha sido una decepción.


